Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de julio de 2024

miércoles, 4 de enero de 2023

Reseña del libro de Santiago Martín Arnedo La tentación del silencio

     En el número 286 (enero/febrero 2023) de la revista Claves de Razón Práctica aparece mi reseña sobre La tentación del silencio, de Santiago Martín Arnedo. He aquí su comienzo:



CALLAR DICIENDO, DECIR CALLANDO

 

La tentación del silencio

 Santiago Martín Arnedo

Editorial Comares

Granada, 2021

 

 

            Más que el olvido, el enemigo de lo que vivimos es su petrificación. Instantes lúcidos o momentos trascendentes quedan luego en la memoria momificados, rígidos como un cadáver. El lenguaje es el vestido con que los amortajamos. Un lenguaje largamente usado por todos, ampliamente compartido, que no sirve para atrapar y comunicar lo especial y singular. Cualquier enamorado lo sabe. Por eso se busca acercarse a esas vivencias (sentimentales o intelectuales) con un lenguaje especial, un lenguaje poético. Pero… ¿qué ocurre si incluso este lenguaje se revela insuficiente para lo que querría expresar, ya sean esas experiencias o la mismísima realidad en su conjunto?

            Esa doble angustia es el ángulo desde el que Santiago Martín Arnedo estudia cinco escritores en su libro La tentación del silencio, publicado por Editorial Comares. Se trata de Hofmannsthal, Kafka, Rilke (de quien el autor ha traducido Las cartas a un joven poeta), Kaschnitz (de ella ha traducido dos libros de cuentos) y Thomas Mann. 






jueves, 10 de noviembre de 2022

Dos reseñas en El Ciervo

    Reseña del libro de Santiago Martín Arnedo La tentación del silencio, publicado en Comares, en el número de mayo/junio de la revista El Ciervo.



    
Reseña en el número de septiembre/octubre de la revista El Ciervo acerca del libro de José María Herrera La tumba de Dios (y otras tumbas vacías) editado en Turner.



martes, 2 de marzo de 2021

Reseña en Claves de Razón Práctica

 En el número 273 (Noviembre/Diciembre 2020) de la revista Claves de Razón Práctica, aparece mi reseña del libro Aves del paraíso, de Luisa Etxenike, publicado en la editorial Nocturna.    



                                                



miércoles, 10 de julio de 2019

Reseña en Claves de Razón Práctica

   En el número de Julio/Agosto de 2019 de la revista Claves de Razón Práctica, hay una reseña mía sobre el libro Los archivos de Alvise Contarini, de José María Herrera.

lunes, 6 de mayo de 2019

martes, 3 de octubre de 2017

Reseña de Margen interno

      Reseña del libro de Juan Malpartida Margen interno. Páginas 100 y 101 de la revista Narrativas, número 47:
http://www.revistanarrativas.com/





MARGEN INTERNO. Ensayos y semblanzas, de Juan Malpartida 
Editorial Fórcola 
Colección: Señales 
288 páginas 
Fecha de publicación: 2017 
ISBN 978-84-16247-84-4 

    A Ortega le gustaba mucho la palabra incitación, que sugiere el guiño que ciertas cosas nos hacen mientras señalan caminos que llevan a nosotros mismos. El vocablo es doblemente pertinente al hablar de Margen interno. Por un lado, Juan Malpartida ha recogido en él diversos artículos en los que sigue la llamada de escritores y libros. Por otro, no será difícil encontrar, entre esta variedad de estímulos, algunos que lo sean también para nosotros. Lo primero explica la unidad del libro. Lo segundo, su interés. 
    Aunque los escritores y temas abordados van desde la poesía a la ciencia pasando por la pintura o la biografía, hay una unidad no forzada que viene dada por el centro desde el que se acometen esos asuntos. Los rasgos de estilo, la recurrencia de ciertas ideas, las relaciones entre unos artículos y otros o la presencia que en este libro tiene Octavio Paz componen un todo diferente a la suma de sus partes. 
    El libro se abre con el epílogo de Huellas, la poesía de Malpartida desde el año 1990 hasta el 2012, en el que aparece su visión del género desde un punto de vista biográfico y personal. Me gusta la idea que hay ahí de un «azar necesario», del azar como «imantación a la necesario» que todo lector ha experimentado en los momentos en que autores y textos parecen casualmente venir en el momento oportuno o que toda persona ha vivido cuando, echada la vista atrás, lo arbitrario adquiere la figura de un destino. Ha despertado en mí el recuerdo de una anotación de Jünger en la Segunda Guerra Mundial, en la que dice que, aunque el número de las casualidades es incalculable, es probable que lleven a idéntico resultado. Al final de una vida que, vista temporalmente, aparece llena de puntos casuales, aparece la efigie de nuestro destino. 
    La poesía hispanoamericana es tratada concienzudamente en un artículo recogido de su publicación en la Revista de Occidente. De él salen, de algún modo, los dos textos siguientes, dedicados a Octavio Paz, en los que ilumina la concepción que el poeta tiene del hombre y la poesía (tan relacionadas entre sí) enmarcándola en la línea que, procedente del romanticismo, recorre el arte y la filosofía de los siglos XIX y XX. Otros poetas (Gil-Albert, Gil de Biedma, Dámaso Alonso) serán convocados en este libro. 
    Podemos, del mismo modo, ver derivarse del segundo artículo sobre Paz, en el que habla de la crítica de arte del poeta, los textos sobre Picasso que abren otro campo de incitación de Malpartida. Pero tampoco sería descabellado decir que estos mismos artículos sobre Paz abren la puerta a otros dos terrenos que, aparentemente alejados del literario, son articulados con él. Me refiero al de la biología y al de la antropología, que reclaman tanto a Malpartida como al propio Octavio Paz. Darwin y Lévi-Strauss tienen un papel destacado en este libro y son tratados en dos artículos. 
    A Carpentier le dedica unas páginas que nos introducen magistralmente en el autor y en las que alude a su condición de barroco, algo que incita a ponerlo en relación con nuestro tiempo, al que se ha definido como «neobarroco» en cuanto a su espíritu. Pensadores como Diderot o Emerson, críticos literarios como Steiner o correspondencias como la de Brenan y Caro Baroja dan idea de la amplitud de intereses del autor. 
    Cada cual tiene una biografía como lector, que acaba configurando una perspectiva. Este libro ejemplifica bien la de Juan Malpartida. Contrastándola con la nuestra, veremos apuntar caminos que son llamadas a nuevos escritores, nuevas obras, nuevas aventuras. 
                    © Juan Fernando Valenzuela Magaña

martes, 6 de junio de 2017

Reseña en Cuadernos Hispanoamericanos

   Mi reseña aparecida en el número de mayo de Cuadernos Hispanoamericanos sobre el libro de Julien Gracq Las tierras del ocaso, editado por Nocturna, puede leerse aquí, a partir de la página 181:

jueves, 21 de abril de 2016

La palabra y la cosa en Cuadernos

En el número de abril de Cuadernos Hispanoamericanos puede leerse, a partir de la página 177, mi reseña sobre el libro de Hugo Abbati Dos conversan.
http://www.aecid.es/Centro-Documentacion/Documentos/Publicaciones%20AECID/CHA_790_ABRIL_2016.pdf


domingo, 7 de febrero de 2016

Reseña: Los jugadores, de Carlos Fortea, en Nocturna Ediciones


CARLOS FORTEA, LOS JUGADORES, EN NOCTURNA EDICIONES


            Todavía estamos viviendo el aniversario de la Gran Guerra. Entre el locuaz entusiasmo con el que cientos de miles de hombres partieron a ella en un ambiente festivo y el silencio sepulcral con el que regresaban los supervivientes, hay un horror nuevo e indescriptible. Sloterdijk ha destacado la importancia del 22 de abril de 1915, cuando en la batalla de Yprés el ejército alemán usó el gas clórico. La idea decisiva de la guerra en el siglo XX ya no es apuntar al cuerpo del enemigo, sino a su medio ambiente. Las cámaras de gas o la bomba atómica se hallaban ya in nuce en la acción mencionada.
            La novela de Carlos Fortea Los jugadores está ambientada en el momento en que la Primera Guerra Mundial ha terminado pero todo está por empezar. Es 1919 y las potencias se reúnen en París para acordar el tratado postbélico. El presidente estadounidense Wilson quiere ir más allá de una simple redefinición de fronteras o de cuestiones económicas: quiere un nuevo orden mundial que impida la repetición de lo ocurrido. Un orden basado en los contrapesos y en la complejidad, no en el descarnado poder. Quiere un mundo nuevo.
            Siempre que el marco cronológico de una novela es el pasado, tiene sentido preguntarse qué relación guarda con la historia. Si lo que se pretende es ilustrar un periodo histórico o unos acontecimientos pretéritos, estamos ante historia novelada y no propiamente ante novela (del mismo modo podemos argumentar respecto a la novelización de una teoría filosófica). Si Los jugadores es una novela es porque lo esencial en ella son las vidas de unos personajes, ficticios e históricos, en un momento abierto y cargado de consecuencias de la historia del siglo XX. Los personajes no son títeres al servicio de una tesis histórica, sino que se muestra cómo la historia incide en su existencia en una ciudad, París, marcada por la guerra y por su propio pasado.
            En un estilo ágil y con abundancia de diálogos, vamos sabiendo de la conocida periodista Laura Sastre, del enigmático Gabriel Cortázar, de un especulador español y la mujer que va con él, de los asesinatos que investiga el comisario Retier, de la misión del congresista norteamericano cercano al presidente Wilson, del luxemburgués que pretende que se fije un salario máximo o del infiltrado en la emigración rusa. Personajes a cuyos pensamientos, sentimientos, relaciones y acciones asistimos en un momento en el que decisiones que luego se mostraron erróneas todavía podían evitarse.


JUAN FERNANDO VALENZUELA MAGAÑA





lunes, 23 de marzo de 2015

Reseña de Los amigos, de Kazumi Yumoto, en Nocturna Ediciones

Los amigos, de Kazumi Yumoto.
Traducción de José Pazó Espinosa
Nocturna Ediciones
         Los griegos concibieron a los hombres como mortales frente a una naturaleza cíclica y unos dioses que se caracterizaban por su inmortalidad (que no es lo mismo que la eternidad: la eternidad es trascendencia, está más allá del tiempo, mientras que la inmortalidad es un tiempo que no se acaba). La vida del hombre, para ellos, era una recta en un universo que se repite cíclicamente para siempre. Una recta única, individual, entre el nacimiento y la muerte. La tarea humana consistiría, pues, en crear algo que sea más o menos imperecedero, en dejar huellas imborrables que acercan al hombre a la inmortal divinidad. La muerte como acicate para una vida más plena.
         Como las culturas, cada individuo tiene su propia revelación de la muerte y su reacción a ella. Es lo que les ocurre en esta novela a tres amigos de doce años. Fascinados por el hecho de la muerte, se ponen a pensar. También  Savater comenzó a pensar, nos cuenta en un libro suyo, a raíz de la revelación, a los diez años más o menos, de que algún día iba a morir. Los tres amigos comienzan a espiar a un viejo que piensan morirá pronto. A través de la voz de uno de esos amigos asistimos a la relación que llegan a establecer con el anciano, en la que van abriéndose al mundo mientras se enfrentan a sus miedos que, tal y como dice uno de los personajes, tienen su origen en lo que carece de forma, de nombre. Esa relación, entre alguien que está al final de su vida y los amigos que la comienzan, vertebrará la historia, escrita en una prosa límpida y dinámica, que nos ofrece en una cuidada y gustosa edición Nocturna Ediciones.
         “Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida”, dice Spinoza en su Ética. Si reparamos en que la mortalidad griega predisponía, como hemos dicho, a la acción en la vida y, por otro lado, en el vitalismo que caracteriza a Savater, concluiremos que esas famosas palabras de Spinoza quizá indiquen que la libertad y la propia meditación de la vida suponen el pensamiento, espoleado por la revelación del hecho de la muerte, una revelación que, por esas complejidades que tiene la existencia humana, permite una vida más plena.
         La novela, por ello, se abre con la misma facilidad a un lector adolescente y a uno adulto. El primero reconocerá su mundo en las ideas y peripecias de los tres amigos, y el segundo comprenderá que la muerte remite al nacimiento, y que este, que consiste en la capacidad de iniciar algo completamente nuevo, es tan decisivo en el hombre como aquella.
         Porque a esta novela pueden aplicarse las palabras que el narrador dice de uno de los personajes: “Tiene el don de expresar de forma muy simple cosas muy importantes”.

Juan Fernando Valenzuela Magaña

Reseña aparecida en Diario Jaén el día 20 de marzo de 2015

domingo, 23 de noviembre de 2014

Reseña de la última novela de Kundera

KUNDERA. LA FIESTA DE LA INSIGNIFICANCIA
           
            Él último libro de Kundera, aparecido en las librerías españolas en traducción de Beatriz de Moura en septiembre de este año 2014, se titula La fiesta de la insignificancia. Las novelas de Kundera tienen al menos cuatro rasgos significativos. Por un lado, sus personajes son propuestas de existencias, ensayos vitales. Unas breves pero esenciales pinceladas nos los muestran y los vemos actuar desde unos pocos principios, personales, únicos, que los constituyen. En segundo lugar, sus novelas exploran un puñado de temas y motivos, que aparecen y reaparecen. En tercer lugar, su narración incluye como uno de sus elementos textos de apariencia ensayística, integrados de modo natural en ella. En cuarto y último, hay elementos metafictivos en los que se cuenta cómo se cuenta. He dicho antes al menos, y tras esta enumeración encuentro un quinto, que sólo mencionaré porque acometerlo alargaría inoportunamente esta reseña. Me refiero a la composición musical de sus novelas, generalmente divididas en siete partes (esta lo está) concebidas como movimientos musicales.
            Nos guiaremos, pues, brevemente por estos cuatro rasgos para entrar en La fiesta de la insignificancia, un libro ligero en apariencia (desde sus pocas páginas hasta su estilo) y también, aunque en un sentido nada obvio, en el fondo.            
            Los personajes son cuatro amigos. Uno de ellos (Alain) está dibujado con las tres siguientes pinceladas: su preocupación por el ombligo como signo erótico de nuestro tiempo (las mujeres comenzaron el milenio enseñando el ombligo), su tendencia a pedir siempre disculpas (en el libro el nombre que reciben esas personas es “perdonazos”) y su relación con su madre, que nunca quiso que él naciera y con la que habla imaginariamente. Al segundo, Ramón, le gusta deslumbrar y ser admirado, pero no envidiado, y desde su jubilación busca la soledad. Charles es fantasioso y su madre está enferma hasta el punto de que en un momento de la novela agoniza, y Calibán, su compañero a la hora de servir cócteles en casas particulares, es un actor en paro. Hay otros personajes además de estos, el más importante de los cuales es D´Ardelo, un Narciso que, como tal, observa su propia imagen en los ojos de los otros y busca embellecerla. Destacaré por su importancia en el tema principal del libro a Quaquelique, un ser insignificante que, debido precisamente a eso, a esa despreocupación que suscita en las mujeres, tiene más éxito con ellas que los brillantes D´Ardelo o Ramón.
            ¿Cuáles son los temas que aparecen en esta novela? La indiferencia, ligada al buen humor, y el ombligo. Hay otros asuntos, como el del ángel, que más bien funcionarían como motivos, es decir, elementos del tema o de la historia que reaparecen, a lo largo de la novela, en un contexto diferente. El tema del ombligo constituye una reflexión sobre el erotismo de nuestro tiempo (el erotismo es una preocupación constante en la literatura de Kundera). Si vivimos bajo el signo del ombligo eso quiere decir que el erotismo no es ya la celebración de lo único, de lo irrepetible (como cuando se está bajo el signo de las nalgas, diferentes entre sí), sino una llamada a la repetición (todos los ombligos son iguales). Parémonos en el tema fundamental, el que da título al libro: la insignificancia. Es considerada la esencia de la existencia; está en todos sitios y siempre, incluso en los momentos horrorosos (como ejemplifica en la novela la historia de Stalin y Kalinin). Está vinculada al buen humor (“Todos andan en busca del buen humor”, se titula la cuarta parte) y este a su vez a la risa, un asunto destacado en la obra de Kundera.
            Decíamos que el tercer rasgo de las novelas del escritor checo era la inclusión del género ensayístico dentro de ellas. En La fiesta de lo insignificante esto ocurre con las meditaciones sobre el ombligo, o sobre la relación entre Stalin y Kalinin, o sobre lo insignificante. Esas reflexiones sobre los temas o motivos de la novela proceden en este caso principal o exclusivamente de los personajes. Pero su sentido no cambiaría si, como en La insoportable levedad del ser, fuera el narrador quien interviniera de forma notable en este aspecto. Lo importante aquí está en darse cuenta de estas dos cosas: las reflexiones forman parte intrínseca de la novela y una reflexión en una novela no tiene carácter apodíctico, sino hipotético. Es, en ese sentido de la palabra, un ensayo y no una declaración; una duda, no una afirmación.
            Y pasamos a la última característica, que las novelas de Kundera comparten con muchas de los últimos años. El pacto por el que el lector de antes fingía una credulidad para quedar atrapado por las vidas de los personajes de una obra de ficción, ha dado paso a una actitud menos ingenua, en la que él y el autor reconocen explícitamente el carácter ficticio de la obra. Nos encontramos así con narraciones en los que los personajes admiten su carácter de tales. En el libro que nos ocupa, ese aspecto se insinúa en las ocasiones en que el narrador interviene en primera persona. Nos enteramos así de que es el maestro de los cuatro personajes principales y que él les ha proporcionado el libro de Jrushchov donde aparece la historia de las perdices de Stalin. Pero se muestra claramente en la ocasión en que Ramón dice: “nuestro maestro, que nos ha inventado a todos”. La difusa separación entre el autor y el narrador funciona aquí también como recurso metafictivo.
            Desde las preocupaciones y técnicas que forman el mundo literario de Kundera, este ha querido tratar de la insignificancia en este libro y lo ha hecho con personajes, estilo e historia ligeros (aun cuando en esta última aparezcan momentos graves), dejándonos con la sensación de que la insignificancia no es insignificante.

JUAN FERNANDO VALENZUELA  MAGAÑA


sábado, 25 de mayo de 2013

El Libro del Génesis

                                                                                                    
                                                                                 
  
El Libro del Génesis
Textos y pintura
Comentarios de José María Herrera
Editorial Edinexus

Whitehead dijo, y todo el mundo repitió luego (incluido yo ahora), que la filosofía occidental consiste en una serie de notas a pie de página de la filosofía de Platón. Menos conocida es la idea de George Steiner de que toda la literatura está habitada por la Biblia. Al margen de la idea que se tenga del mayor peso de la influencia griega o de la judeo-cristiana en nuestra cultura, nadie niega que la Biblia es, en cierto modo, el libro. Nos costaría encontrar, si la hay, una biblioteca que albergara todas las Biblias que en todas las lenguas y medios imaginables existen. Pero si en nuestra hiperbólica exigencia incluimos la bibliografía sobre este texto de textos, podemos ahorrarnos la búsqueda.
            Por todo lo dicho, un nuevo libro relacionado con la Biblia, como el que nos propone la editorial Edinexus, si bien cuenta con la importancia del texto base (el Génesis) se enfrenta inmediatamente a la objeción de la cantidad de páginas que ya hay impresas sobre el asunto. El sentido del libro tiene que venir, pues, dado por la adopción de una nueva perspectiva desde la que acceder a este primer libro de la Biblia. Esta novedad acaece debido a dos motivos: la concepción editorial y el autor, José María Herrera Pérez.
            En cuanto a la concepción de este libro, es sugerente y prometedora. Sugerente, porque se trata de comentar los capítulos del Génesis e ilustrarlos con obras maestras de la historia de la pintura, a su vez tenidas en cuenta en esos comentarios. Prometedora, porque abre la posibilidad de editar del mismo modo cuantos libros de la Biblia se consideren oportunos. Viendo la calidad de las reproducciones y de la edición en general, además de abrirse esa posibilidad, se abre el apetito y el libro deviene inicio de de lo que podría ser un proyecto.
            Darle contenido a esa concepción bien gestionada es el papel que asume José María Herrera, autor de la introducción, los comentarios y de la selección de pinturas. Y aquí este libro adquiere una poderosa razón de ser, porque nos encontramos con una profunda y original hasta lo sorprendente visión del Génesis, expuesta en la introducción y que sirve de guía en los comentarios. El autor se sitúa en un lugar a la vez distante de la racionalidad científica (representada en este asunto por el evolucionismo) y del creyente que no quiere ver la historia. Se piensa la Creación, no cosmológica, sino existencialmente, y entonces la reflexión empieza a degustar un jugoso sentido en el Génesis, que traicionaría si intentara desvelarlo en un par de líneas. Sólo adelantaré que asuntos como el trabajo, el dolor, la muerte, la perspectiva y, sobre todo, el tiempo, aparecen articulados en la interpretación del autor de un modo tan coherente como sugestivo.
            La elección de las pinturas es tan certera como variada, recorriendo la historia de la pintura desde la Edad Media hasta casi nuestros días. Imágenes conocidas y casi obligadas, como las de Miguel Ángel relativas a la Creación, se combinan con otras difíciles de olvidar una vez contempladas, como la del terrible cuadro de Hans Baldung Grien que aparece en la portada del libro, y con algunas menos conocidas como las tomadas del Salterio de San Luis, glosadas con el criterio de quien está familiarizado con los motivos y la historia del arte. En este apartado, hubiera sido acertado un índice de pinturas al final del libro.
            Releer de este modo el Génesis, recreado por pinturas bien reproducidas e inéditos comentarios, es una grata y excelente forma de volver a visitar la que, después de todo, siempre fue nuestra casa.
Juan Fernando Valenzuela Magaña