En el número de abril de Cuadernos Hispanoamericanos puede leerse, a partir de la página 177, mi reseña sobre el libro de Hugo Abbati Dos conversan.
http://www.aecid.es/Centro-Documentacion/Documentos/Publicaciones%20AECID/CHA_790_ABRIL_2016.pdf
Uno rompe el blanco del papel al escribir. En este blog encontrarás los artículos publicados en el diario Jaén y otras publicaciones mías o noticias de ellas.
jueves, 21 de abril de 2016
domingo, 7 de febrero de 2016
Reseña: Los jugadores, de Carlos Fortea, en Nocturna Ediciones
CARLOS
FORTEA, LOS JUGADORES, EN NOCTURNA
EDICIONES
Todavía
estamos viviendo el aniversario de la Gran Guerra. Entre el locuaz entusiasmo
con el que cientos de miles de hombres partieron a ella en un ambiente festivo
y el silencio sepulcral con el que regresaban los supervivientes, hay un horror
nuevo e indescriptible. Sloterdijk ha destacado la importancia del 22 de abril
de 1915, cuando en la batalla de Yprés el ejército alemán usó el gas clórico. La
idea decisiva de la guerra en el siglo XX ya no es apuntar al cuerpo del
enemigo, sino a su medio ambiente. Las cámaras de gas o la bomba atómica se
hallaban ya in nuce en la acción
mencionada.
La
novela de Carlos Fortea Los jugadores
está ambientada en el momento en que la Primera Guerra Mundial ha terminado
pero todo está por empezar. Es 1919 y las potencias se reúnen en París para
acordar el tratado postbélico. El presidente estadounidense Wilson quiere ir
más allá de una simple redefinición de fronteras o de cuestiones económicas:
quiere un nuevo orden mundial que impida la repetición de lo ocurrido. Un orden
basado en los contrapesos y en la complejidad, no en el descarnado poder.
Quiere un mundo nuevo.
Siempre
que el marco cronológico de una novela es el pasado, tiene sentido preguntarse
qué relación guarda con la historia. Si lo que se pretende es ilustrar un
periodo histórico o unos acontecimientos pretéritos, estamos ante historia
novelada y no propiamente ante novela (del mismo modo podemos argumentar
respecto a la novelización de una teoría filosófica). Si Los jugadores es una novela es porque lo esencial en ella son las
vidas de unos personajes, ficticios e históricos, en un momento abierto y
cargado de consecuencias de la historia del siglo XX. Los personajes no son
títeres al servicio de una tesis histórica, sino que se muestra cómo la
historia incide en su existencia en una ciudad, París, marcada por la guerra y
por su propio pasado.
En
un estilo ágil y con abundancia de diálogos, vamos sabiendo de la conocida
periodista Laura Sastre, del enigmático Gabriel Cortázar, de un especulador
español y la mujer que va con él, de los asesinatos que investiga el comisario
Retier, de la misión del congresista norteamericano cercano al presidente
Wilson, del luxemburgués que pretende que se fije un salario máximo o del
infiltrado en la emigración rusa. Personajes a cuyos pensamientos,
sentimientos, relaciones y acciones asistimos en un momento en el que
decisiones que luego se mostraron erróneas todavía podían evitarse.
JUAN FERNANDO
VALENZUELA MAGAÑA
jueves, 5 de noviembre de 2015
La desigual lucha de Milan Kundera contra el olvido
Artículo sobre Milan Kundera en el número de octubre de Cuadernos Hispanoamericanos. A partir de la página 104:
http://issuu.com/publicacionesaecid/docs/web-ch_784_octubre_2015
Aquí el sumario (mi artículo está en Mesa revuelta):
http://issuu.com/publicacionesaecid/docs/web-ch_784_octubre_2015
Aquí el sumario (mi artículo está en Mesa revuelta):
domingo, 14 de junio de 2015
Presentación en Córdoba de la segunda novela de Jesús Arroyo
Escultor de tormentas es la nueva novela de Jesús Arroyo. Está editada en Ediciones Carena. Una gran novela.
miércoles, 13 de mayo de 2015
¿Y LUPIÓN?
Acaba de salir en Edinexus el libro ¿Y Lupión?, la tercera serie de cuentos de Lupión.
http://edinexus.com/y-lupion/
http://edinexus.com/y-lupion/
martes, 5 de mayo de 2015
"Una visión del género policiaco" en Cuadernos Hispanoamericanos
"Una visión del género policiaco", artículo en Cuadernos Hispanoamericanos. Puede leerse aquí (página 30, pero en la numeración de abajo a la derecha 33/156):
http://issuu.com/publicacionesaecid/docs/ch_778_abril_2015/1
http://issuu.com/publicacionesaecid/docs/ch_778_abril_2015/1
lunes, 30 de marzo de 2015
MARCHÉ AUX PUCES
MARCHÉ AUX PUCES
Comencé a sentirme raro, como si
algo borrara parcialmente mi cuerpo. Caminaba por la estrechez de las
callejuelas mirando a derecha e izquierda, con la sensación de habitar un sueño
ajeno. Las tiendas se hundían tragándose las cosas más inverosímiles, oxidados
relojes parados en una hora de los años cuarenta, mesas dieciochescas que el
tiempo había noblemente encarecido. Vi canicas que hace un siglo sobaron
ilusionadas unas manos infantiles que el tiempo fue cuajando, cuarteando y finalmente
borrando. Tampoco pueden ya encontrarse las manos femeninas, de dedos largos y
pintadas uñas, que debieron de llenar el par de guantes de tela ajada expuesto
sobre un podrido taburete. Esos guantes acariciarían el rostro de un hombre joven
y las yemas de esos dedos lo harían sentir el escalofrío del amor y del deseo,
el calambre del tiempo. Vi un humilde sillón roto por todas partes, que parecía
haber sido modelado por el cuerpo que noche tras noche, año tras año, se hundía
en él después del trabajo, recibiendo los juegos de sus hijos a veces con gesto
de fastidio, a veces feliz, cansado siempre. Vi cartas que deseaban un buen
aniversario, un feliz 1905, una rápida curación, o que contaban las pequeñas
cosas de la vida, los estudios del hijo, las vacaciones en el mar, el lugar de
una cita secreta. Cosas que durante un instante colmaron las vidas de la gente,
cosas que luego el polvo de la amnesia fue cubriendo hasta enterrarlas.
Y, sin embargo, aisladas, deshechas,
ridículas, pero rebeldes, las canicas, los guantes, el sillón y las cartas se
sublevaban contra el tiempo y su olvido, y su indócil grito ahogado, su onírica
insumisión, desenterraba instantes de entre los años. Como si me dijeran: No es
lo mismo haber vivido que no existir nunca. Como si lo que una vez fue vivo
viviera de algún modo para siempre. Como si la eternidad fuera haber vivido un
día.
Juan Fernando Valenzuela Magaña, París y Lucena, 2006
(Foto procedente de http://www.marjorierwilliams.com/)
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